Daniel está a cargo del futuro del Cumbernauld Rugby Club como coordinador de las categorías mini y juveniles. El club de rugby permitió que Daniel saliera de su caparazón, y ahora quiere devolverle todo lo que le ha dado. Fue un lugar seguro para él cuando perdió a su hermano a los 19 años, además de un espacio donde podía sentirse libre de ser él mismo. Podía ir al club, jugar al rugby y nada más importaba. Y ahora, jugar en el primer equipo junto a algunos de los chicos a los que entrenó en las categorías mini y juveniles es un auténtico momento de ciclo cumplido.